Cada 39 segundos, alguien accede de manera no autorizada a un ordenador, es decir, es hackeado. Cuando el ataque es masivo y afecta a una gran plataforma como Facebook o Amazon, seguramente vamos a ser notificados. Pero si el ataque es localizado y sólo afecta a unos pocos, nos vamos a enterar cuando empecemos a sufrir las consecuencias en forma de dinero retirado de nuestras cuentas o de contraseñas que no funcionan.

Cuando sufrimos un hackeo, debemos actuar con rapidez. Los sentimientos de frustración son inevitables, pero no podemos dejar que nuestras emociones tomen el timón. Respira hondo y sigue estos pasos para mitigar los daños  protegerte de futuros ataques.

Recupérate y reporta

En crucial que recuperemos el control sobre las cuentas que han sido comprometidas. Cada plataforma digital tiene instrucciones ligeramente distintas para recuperar y repotar hackeos. Tenemos que averiguar cómo hacerlo. Por ejemplo, si nos han hackeado la cuenta de Facebook, la red social tiene una sección específica en la que reportarlo y dar los pasos para recuperarla.

Asegura tus contraseñas

Tus contraseñas son la llave de acceso a tus datos personales y, por lo tanto, debemos cuidar su seguridad. Si usas la misma contraseña en varios servicios o usas contraseñas fáciles de adivinar como “123456”, debes cambiarlas inmediatamente. El navegador Chrome dispone de herramientas que nos permiten cambiar todas nuestras contraseñas de manera rápida y segura. También podemos activar la identificación de doble factor para añadir una capa extra de seguridad.

Comprueba tus ajustes

Desgraciadamente, muchas plataformas tienen unos ajustes de seguridad que por defecto nos dejan expuestos. Las redes sociales, por ejemplo, tienden a dejar abierto el acceso a datos personales por defecto. De este modo los hackers pueden saber datos sobre nosotros como, por ejemplo, nuestra fecha de nacimiento o nuestro lugar de nacimiento. Para que estos datos no sean públicos, debemos ir una por una por cada cuenta y comprobar los ajustes de seguridad. Tomar el control de los datos personales que están expuestos en la red es fundamental.

Notifica a tus contactos

Si nos han hackeado el email o nuestros perfiles sociales, esto puede acabar afectando a nuestros contactos a través del phishing y el spam. Después de recuperar el control de tu cuenta, envía un mensaje a tus contactos e informales de que tu cuenta ha sido hackeada y que deben ignorar todos aquellos mensajes sospechosos enviados desde tu cuenta así como comprobar que sus cuentas no han sido comprometidas.

Comprueba tus cuentas bancarias

Accede a tu cuenta bancaria y asegúrate de que no se ha producido ninguna actividad sospechosa. Los movimientos no autorizados son fáciles de detectar si prestamos atención. En caso de que veamos algo que nos parece sospechoso debemos contactar con la entidad bancaria inmediatamente. Así podremos cancelar la tarjeta comprometida y solicitar una nueva, neutralizando el peligro.

Refuerza la seguridad de tus dispositivos

Un acceso no autorizado puede ser el síntoma de una seguridad deficiente en tu dispositivo. Asegúrate de que dispones de software de seguridad reputado y actualizado. También es muy importante que tanto nuestro sistema operativo como nuestras aplicaciones estén actualizadas. Las empresas de software detectan vulnerabilidades y las resuelven mediante actualizaciones, si no las instalamos, estaremos desprotegidos.

Mantente alerta

La mejor manera de prevenir un ataque es mantenernos alerta y seguir unas normas básicas de seguridad. Desconfía de los emails que te pidan información personal: el phishing es una de las principales amenazas que sufrimos en nuestro día a día digital. No caigas en la tentación de usar la misma contraseña en varios servicios, tómate en serio la gestión de tus credenciales de acceso a los diferentes servicios que usas. Echa un vistazo a tus extractos bancarios en busca de operaciones sospechosas. Si vas a conectarte a una red pública, usa un VPN. En definitiva, esté siempre un paso por delante de los hackers.