La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) ha publicado recientemente la tercera edición de las estrategias cuadrienales de lucha contra la falsificación de medicamentos que se elaboran desde 2008.

El objetivo de esta estrategia y de las acciones a ejecutar es «la protección de la salud de los ciudadanos de los peligros asociados al consumo de medicamentos falsificados».

La AEMPS advierte en el informe que acompaña a la estrategia del repunte en los últimos años del comercio ilícito de medicamentos falsificados y apunta a una serie de factores. Por una lado este tipo de actividad delictiva genera un alto volumen de beneficios, lo que lo hace muy atractivo. Por otro se origina en países con un control ineficiente de la cadena de de fabricación y suministro de medicamentos, lo que hace que la barrera de entrada en este tipo de negocio no sea todo lo alta que debiera. Además, pese a los esfuerzos de distintas organizaciones por concienciar a las autoridades, las penas impuestas a los que cometen este tipo de delitos en muchos países son de my escasa cuantía.

Otro factor que contribuye a este aumento es la falta de colaboración transnacional y la heterogeneidad en el tratamiento de este tipo de delitos dependiendo del país. Por ello el Consejo de Europa ha venido solicitando desde hace tiempo a través de la Convención «Medicrime» la inclusión específica del tráfico de medicinas falsificadas como delito en los códigos penales de los países, algo que España ha sido pionera en hacer al introducirlo en la Reforma del Código Penal de marzo de 2015 en los artículos  361, 362, 362 bis, 362 ter, 362 quater y 362 quinquies.

Internet y la importancia de concienciar

Internet es uno de los principales canales para la comercialización de medicamentos falsificados. El auge del eCommerce no sólo se da en el comercio lícito sino que por desgracia también se extiende al ilícito y, en el caso de que un ciudadano busque un medicamento por Internet, es muy probable que lo acabe encontrando en algún proveedor que esté apartado de la legalidad y que no presente ningún tipo de garantía.

A pesar de que las autoridades están ejerciendo un control cada vez mayor de este tipo de tráfico, es necesario realizar una labor de concienciación entre los ciudadanos para que sean conscientes de los graves riesgos a los que se enfrentan al adquirir medicamentos por Internet que no presentan las más mínimas garantías. Estos a la postre es mucho más eficaz que cualquier otra medida porque golpea directamente a la generación de demanda.

Hay que recordar que el tráfico ilegal de medicamentos veterinarios falsificados también es un problema reconocido.

Una de las medidas de garantía más importantes del comercio electrónico de medicamentos por Internet en Europa es el logo común europeo que todas aquellas páginas que estén autorizadas deben incluir y que debe estar enlazado con el directorio que permitirá al usuario verificar la legitimidad de la página web en la que va a realizar la compra. En el caso de España este directorio es del portal Distafarma

http://www.distafarma.aemps.es/

Envases con dispositivos de verificación

La Directiva 2011/62/UE por la que se modifica la Directiva 2001/83/CE es el documento que contiene las medidas comunitarias para hacer frente a la falsificación de medicaments. Entre estas medidas, una de las más curiosas y ambiciosas es la de diseñar unos envases que permitan la verificación automática de la autenticidad.

Estos dispositivos servirán para prevenir la entrada de los medicamentos falsificados en la cadena legal de suministro y su detección.

Los organismos internacionales se unen a la lucha

A nivel internacional la Organización Mundial de la Salud ha puesto un marcha su propio plan transnacional de lucha contra los medicamentos falsificados o de baja calidad que funciona desde 2010. Otras inicitivas son el Grupo de trabajo de ejecución de la legislación (WGEO de sus siglas en inglés), el proyecto europe FAKESHARE o la EAMI (Red de Autoridades en Medicamentos de Iberoamérica).