El iPhone X, el nuevo tope de gama de los teléfonos inteligentes de Apple, ha sido presentado en California con la habitual enorme expectación por las novedades y mejoras introducidas. Una de las que más ha destacado ha sido la desaparición de la identificación por huella dactilar como método de desbloqueo del teléfono y sustitución por el reconocimiento facial – el llamado Face ID – que servirá además como sistema de identificación para realizar pagos con el terminal.

La razón para el cambio está, según Apple, en que resulta más natural para el usuario como gesto ya que solo basta con mirar hacia el teléfono para que éste se desbloquee sin preocuparnos de tener los dedos mojados, por ejemplos. El problema puede venir del ángulo al que necesitamos colocar el aparato.

Las preguntas sobre las implicaciones que puede tener proteger nuestros datos con los datos biométricos de nuestra cara no se han hecho esperar ¿qué ocurre cuando un usuario fallece? ¿o dormido? ¿o simplemente despistado? ¿seguirá siendo posible desbloquear el teléfono poniéndolo delante de su cara?

Las preguntas surgen porque este tipo de sistemas han demostrado en el pasado tener serias lagunas de seguridad.

Un sistema similar creado por Samsung demostró por ejemplo ser muy fácil de engañar usando una simple foto del usuario, algo que hoy en día se puede conseguir fácilmente a través de nuestras fotos de perfil o en redes sociales.

El sistema operativo Android intentó corregir parte de las vulnerabilidades requiriendo que el usuario tuviese que pestañear para desbloquear, pero también este sistema era fácil de engañar con un poco de trucaje fotográfico.

¿Cuáles son las novedades del reconocimiento facial del iPhone X?

Apple, por supuesto, ha intentado con su nuevo sistema corregir todas las vulnerabilidades conocidas del reconocimiento facial. La cámara no se conforma con una imagen en dos dimensiones del rostro, sino que usa un sensor de puntos, un haz de luz y una cámara de infrarrojos extra para poder determinar la forma y profundidad de nuestra cara incluso en la oscuridad. La tecnología es muy similar a la que usa Microsoft en su videoconsola Kinect.

Uno de los momentos más comentados de la presentación del nuevo terminal de Apple fue aquel en el que uno de los ejecutivos de la marca hizo una demostración del nuevo sistema Face ID de reconocimiento facial y éste falló, con el consiguiente momento embarazoso. Habrá que esperar a que el teléfono salga a la venta para ver cómo de fiable es.

¿Cómo funciona el nuevo sistema Face ID de Apple?

El sistema de reconocimiento facial del nuevo iPhone X necesita escanear el rostro del usuario desde distintos ángulos y para ello le pide que lo gire hacia los lados, arriba y abajo varias veces. Los datos, como ya es práctica habitual para este tipo de sistemas, se almacenan dentro del propio teléfono y no tienen ningún tipo de copia de seguridad en la nube (al menos oficialmente).

Apple ha informado de que el iPhone X incorpora un chip capaz de procesar redes neuronales que crearán un modelo de nuestra cara que tomará en cuenta las variaciones que se pueden producir en su aspecto cuando, por ejemplo, nos ponemos gafas, cambiamos de peinado o nos dejamos barba.

Apple ha declarado que las posibilidades de que otra persona se parezca tanto a nosotros como para desbloquear el teléfono son de 1 entre un millón. Lo cual, por ejemplo, hace que matemáticamente haya 46 personas que lo puedan hacer. No es probable que nos encontremos con una de ellas, pero es posible. En el caso de los gemelos, la compañía reconoce que probablemente podrán engañar al sistema.

También se ha refinado el sistema para que no sea posible engañarlo con fotografías, ni con máscaras, por muy bien hechas que estén. Esto es posible gracias al uso de la cámara de infrarrojos, que detecta la temperatura.

Otro de los sistemas de seguridad es que el usuario tendrá que estar activamente mirando al teléfono, no puede estar mirando a otro sitio o dormido. En otras palabras, el sistema requiere de atención, quizá la característica más novedosa y más poderosa si se consigue implementar correctamente. Esto impedirá que se use con usuarios fallecidos, dormidos o simplemente que no sean conscientes de que se les está poniendo el teléfono delante.