Los consumidores cada vez son más conscientes de que sus datos son valiosos y, por ello, una de las organizaciones que los representa en España, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha decidido denunciar a una de las empresas que más se benefician del uso de datos personales -Facebook- y le ha solicitado que pague por los datos que usa: 200 euros a cada usuario y 20 más cada año que pase.

Esta denuncia se enmarca dentro de una discusión global en torno a si las plataformas que ofrecen servicios supuestamente gratuitos deberían en realidad pagar por utilizar los datos que recaban de sus usuarios y que les sirven para generar pingües beneficios cada año.

Según datos del Financial Times, en 2017 los datos superaron al petróleo como el activo más preciado a nivel global. Compañías como Facebook, Google y Amazon han construido auténticos emporios empresariales a base de explotar las ingentes cantidades de datos personales que generan, datos relativos a personas de carne y hueso. Estas compañías usan esos datos -que pertenecen a cada sujeto- para generar una enorme riqueza por lo que la denuncia presentada recientemente ante el Juzgado de lo Mercantil número 5 de Madrid puede tener más base de la que puede parecer a primera vista.

Facebook es, hoy en día, el data bróker más grande y poderoso del planeta y su modelo de negocio se basa en extraer la mayor cantidad de información posible sobre sus usuarios a través de sus propiedades digitales (Facebook, Instagram e Instagram principalmente). Los datos son su gran fortaleza, pero también su gran debilidad porque si los usuarios se niegan a proporcionarlos o empiezan a demandar un pago a cambio, su modelo de negocio podría verse en entredicho.

Procedimientos judiciales como el que se ha planteado esta semana en España pueden servir para que los usuarios reconozcan la propiedad que tienen sobre sus datos, un concepto que el Reglamento General de Protección de Datos deja claro desde el punto de vista legal pero que todavía no ha sido asimilado mayoritariamente por la sociedad.

Si compañías como Google o Facebook quieren usar los datos de sus usuarios, tendrían que contar con un consentimiento informado total y sin ambigüedades, explicando las maneras en las que los usan, cómo extraen valor de ellos y, si procede, compensar por su uso danto del mismo modo que un inquilino paga el alquiler de una casa a un propietario.