Esta semana hemos hablado de las intenciones de la Comisión Europea de ejercer un control más estricto sobre las apps de mensajería y voz sobre IP como WhatsApp, Telegram o Skype.

En concreto, uno de los puntos que más preocupan a los gobiernos europeos es el servicio de encriptado de extremos a extremo (end-to-end) que no permite la interceptación de mensajes en ningún caso, ni siquiera por parte de la propia compañía.

Así explica WhatsApp el funcionamiento del cifrado de extremoa a extremo:

La idea es simple: cuando envías un mensaje, la única persona que puede leerlo es la persona o chat de grupo al que va dirigido. Nadie puede ver el contenido de ese mensaje; ni los criminales cibernéticos, los piratas informáticos (hackers), gobiernos opresores, ni siquiera nosotros. El cifrado de extremo a extremo ayuda a que la comunicación en WhatsApp sea privada. Básicamente, que la comunicación sea algo así como una conversación cara a cara.

El problema que plantea este tipo de cifrado es que, ante una posible utilización de este tipo de apps con fines criminales, los servicios de seguridad no tendrían ninguna posibilidad de interceptar las comunicaciones.

Por ello esta misma semana los ministros de Interior de Francia y Alemania han hecho un llamamiento a la UE a permitir el acceso a los datos cifrados de las apps de mensajería que, de ser tomado en consideración, supondría la prohibición del cifrado de extremo a extremo.

El francés Bernard Cazeneuve declaró en una rueda de prensa conjunta con su homólogo alemán Thomas de Maiziére que los \\\”intercambios de información deberán poder ser identificados y usados en tribunales como prueba por magistrados encargados de investigaciones\\\”.

Esta posición plantea un nuevo pulso entre gobiernos y empresas tecnológicas en torno al acceso a datos después del muy sonado enfrentamiento entre el FBI y Apple por el acceso a los datos del iPhone de uno de los terroristas que perpetraron el atentado de San Bernardino el pasado diciembre y que dejó 14 muertos.