Si viajamos a Estados Unidos, al bajar de nuestro avión, podemos encontrarnos con una petición por parte de los agentes fronterizos tan inusual como inquietante: ¿Puedo inspeccionar los contenidos de su teléfono móvil?

En 2016 casi 24,000 personas tuvieron que ceder sus teléfonos móviles en frontera a los agentes para que éstos comprobasen libremente sus contenidos, las apps instaladas, los contactos, conversaciones online, noticias vistas… Todo esto sin necesidad de una orden judicial y, en caso de los ciudadanos no americanos, con la posibilidad de ser deportado en caso de negarse a colaborar.

La medida tiene como objetivo prevenir la entrada de terroristas en el país según el departamento de seguridad interior de Estados Unidos. Por ejemplo, buscando elementos que puedan indicar si los individuos son consumidores o creadores de contenidos extremistas. Sin embargo, a pesar de sus objetivos, para muchos, es una violación flagrante de la privacidad y de los derechos constitucionales de Estados Unidos.

En principio los agentes no pueden obligar a los viajeros a ceder sus contraseñas, en caso de que los teléfonos estén bloqueados, pero si se niegan pueden detenerlos durante horas o, incluso, deportarlos en caso de que sean extranjeros.

La ONG Electronic Frontier Foundation (EEF) que se dedica a velar por los derechos civiles en Internet ha presentado una denuncia en la que reclama que los agentes fronterizos tengan que obtener una orden judicial para poder acceder a los dispositivos electrónicos de los viajeros.

La excusa que esgrimen las autoridades es que los agentes no necesitan una orden para inspeccionar los teléfonos del mismo modo que no la necesitan para inspeccionar el equipaje de los viajeros o para cachearlos. Esta potestad se basa en una excepción a la cuarta enmienda de la Constitución de Estados Unidos. Sin embargo, para la EEF, esta base legal resulta suficiente para justificar el acceso a datos de dispositivos electrónicos ya que éstos tienen un carácter mucho más personal y privado -contactos, emails, conversaciones, documentos de trabajo, calendarios- y por lo tanto requieren un permiso judicial.

La búsqueda en smartphones de pasajeros en frontera se ha duplicado desde el ascenso de Donald Trump a la presidencia.

La situación ha llegado a un punto en el que algunas organizaciones aconsejan viajar, si es posible, con un teléfono o portátil secundario a Estados Unidos o borrar momentáneamente aquellas apps que puedan dar acceso a nuestros datos personales como, por ejemplo, las redes sociales.

Enlaces relacionados:

EFF To Court: Border Agents Need Warrants to Search Contents of Digital Devices

https://www.eff.org/press/releases/eff-court-border-agents-need-warrants-search-contents-digital-devices