Algunas amenazas de seguridad que suelen llegar a los titulares de los periódicos -las filtraciones masivas de datos como las Yahoo o British Airways o los ataques de ransomware como el Wannacry– pero también es muy importante mantener la guardia frente a las amenazas que pasan más desapercibidas.

Hay amenazas que, en muchos casos, ni siquiera nos suenan pero que tienen el potencial de hacernos un daño serio y de poner en peligro la integridad de nuestros datos, nuestra identidad y nuestro dinero. En este artículo queremos hacer un repaso de estas amenazas de seguridad poco conocidas para que no nos cojan desprevenidos.

Las memorias USB

Un pequeño pen drive nos puede parecer un objeto inofensivo, pero estos dispositivos tan cotidianos pueden causar daños irreparables en un equipo informático, especialmente aquellos que han sido manipulados para inocular nuestro dispositivo con archivos ejecutables tan pronto como lo enchufemos en un puerto. La regla de oro es que, si no conocemos el origen de una memoria USB, nunca la deberíamos enchufar en nuestros aparatos.

Si por alguna razón necesitas enchufar un USB desconocido en tu ordenador, lo mejor es escanearlo con un antivirus antes de descargar o ejecutar nada de lo que contenga. Por supuesto, es importante también mantener nuestro sistema operativo actualizado, una medida crucial para mantenernos seguros.

Cuentas durmientes

Internet está lleno de apps y sitios web ofreciendo todo tipo de servicios. Por ello es muy frecuente que abramos muchas cuentas en distintos lugares y al final algunas de ellas quedan abandonadas para nunca más volver a ser usadas. El problema es que estas cuentas durmientes son puertas de entrada a nuestros datos que, si las dejamos desatendidas, pueden acabar siendo hackeadas.

Es muy importante que nos tomemos la molestia de cerrar estas cuentas y no sólo limitarnos a desinstalar las apps asociadas a ellas de nuestros teléfonos para luego olvidarnos. Si alguno de estos servicios sufre una brecha de seguridad, estaremos entre las víctimas por lo que cuantas más cuentas tengamos, más riesgo corremos.

También es aconsejable repasar las cuentas a las que damos permiso para acceder a nuestros datos de Facebook o Google para hacer el registro. Si hay cuentas con acceso a nuestros datos que ya no usamos, tenemos que revocar los permisos y desvincularlas.

Extensiones del navegador sospechosas

Las extensiones del navegador pueden ser muy útiles pero debemos ser cuidadosos con cuáles instalamos. Del mismo modo que comprobamos la reputación de un software antes de instalarlo, lo mismo debemos hacer con las extensiones. Tenemos que ser conscientes de que estas aplicaciones tienen la capacidad de ver mucho de lo que hacemos online al estar asociadas a nuestros navegadores y, por lo tanto, pueden acumular un montón de datos personales sobre nosotros.

Las extensiones poco de fiar pueden acabar vendiendo nuestros datos a data brokers, molestándonos con ventanas emergentes no bienvenidas o instalando software que no queremos. Recomendamos mantener el menor número de extensiones instaladas posibles y limitarnos a aquellas cuya procedencia nos ofrece confianza.

Una buena manera de identificar extensiones de fiar es mirar las reseñas y comprobar los permisos que demandan.

Quizzes y tests de personalidad

Todos hemos visto y, probablemente, hecho alguna vez un quiz (prueba de preguntas y respuestas) en Facebook para saber cosas como a qué personaje de Friends nos parecemos más. Estos pequeños juegos parecen divertimentos inofensivos, y algunos lo son, pero también pueden servir para recoger una gran cantidad de información personal.

Los quizzes y tests de personalidad han sido utilizados para acumular datos personales, el caso más conocido es el de Facebook Analytica. Estas herramientas pueden estar cuidadosamente diseñadas para trazar perfiles políticos o publicitarios que luego los desarrolladores venden al mejor postor para que se puedan crear anuncios o mensajes políticos adaptados a cada perfil.

Cualquiera de estos juegos que nos pida algún tipo de dato personal tiene que hacer saltar nuestras alarmas. Un ejemplo sería la reciente polémica con la aff Facetime que utilizaba fotos de los usuarios para envejecerlos digitalmente.